
En el estante del cuarto de Blanca hay un Tiovivo antiguo de juguete, de madera, que está un poco roto. Un día, Blanca le preguntó a su padre que de dónde había salido, y le contestó que llevaba en su casa toda la vida, y antes en la de sus padres. En esta época de videoconsolas, nintendos DS y minijuegos, un juguete así es algo raro, y los niños no saben muy bien qué hacer con él. Tiene cuerda en la base, y si funcionase, música cuando da vueltas. Estos juguetes antiguos sólo sirven si le funciona al niño el coco, y tiene imaginación.
Pablo cogió el Tiovivo del estante, y se cayó al suelo, despanzurrándose. Cuando recogieron los trozos, dentro encontraron un papel muy antiguo doblado. Lo abrieron con mucho cuidado para no romperlo, y vieron como estaba escrito en un alfabeto extraño,
Есте югуете пертенецциó а ла Гран Дуqуеса Анастасиа, Зарина де тодас лас Русиас. Ахора виво ен Суиза, ы си енцуентрас есте папел, подрáс лоцализарме ен ла цаса де мадера qуе хаы а 5 кимометрос дел лаго де Гинебра церца де Уо.
Se quedaron todos asombrados, y Pablo dijo a su padre. ¿Papá, hemos encontrado un mensaje secreto?. Su padre les dijo que creía que estaba escrito en ruso, o en algún otro idioma eslavo, y que sí parecía algo muy antiguo. Pablo volvió a decir ¿Papá, por qué no le dices a Slava que te lo traduzca? (era un señor ruso que hablaba muy bien el español porque había estudiado en Cuba).
Así, fueron a ver a Slava, y les dijo que ese escrito decía que el juguete pertenecía a la Gran Duquesa Anastasia, Zarina de todas las rusias, y que ahora vivía en Suiza. Slava se quedó conmocionado, y muy nervioso. Cuando le preguntaron porqué, les contó que en la época de la
revolución rusa (en 1918), toda la familia del Zar (algo parecida al rey) de Rusia fue asesinada y se dice que sobrevivió sólo Anastasia, una de la hijas de Nicolás II. Desde entonces, se la ha intentado encontrar, pero nunca se ha podido. Ha habido mucha gente que ha dicho que era Anastasia, pero todas eran falsas. Este papel parecía que lo había escrito la auténtica Anastasia. Además, decía cómo encontrarla en Suiza.

Se fueron a casa, y empezaron a hablar del tema. Pablo y Blanca querían ir a Suiza a ver si la encontraban, y Gonzalo también. Al final, encontraron unos billetes de avión de Easyjet, y fueron todos a Ginebra. Alquilaron un coche (un Panda) y siguieron las indicaciones del plano. Llegaron a una casa en una montaña, era preciosa, y muy antigua, toda de madera, en un paisaje lleno de árboles, riachuelos, piedras y pájaros.
Se acercaron y llamaron a una campanita que había en la puerta. Les abrió una señora muy muy mayor, y les dejó entrar a su casa, que estaba llena de juguetes antiguos, muñecas, trenes, coches de hojalata, y ejércitos enteros de soldados de plomo. Le enseñaron a la señora el Tiovivo, el papel y le contaron la historia. La señora les reconoció que sí, que ella era Anastasia, y que se escondió en Suiza para que no la mataran los soviéticos. Les dijo que siempre había vivido como una niña, y coleccionando juguetes. El Tiovivo se lo había mandado a la Bisabuela de los niños, ya que en un viaje que hizo su bisabuelo Enrique, (que era astrónomo) a Suiza en 1940, la había conocido, y le había regalado el Tiovivo para la Abuela de Blanca, Pablo y Gonzalo.
Así la conocieron. Les contó toda la historia de su familia, y les explicó cómo los juguetes habían llenado su vida, ya que siempre había tenido que vivir escondida. Después les invitó a merendar chocolate Suizo, que estaba buenísimo. Siguieron hablando y hablando (y jugando), se hizo de noche y les hizo una cena rusa, luego durmieron allí en cuarto lleno de literas. Todos volvieron a España muy contentos de la aventura que habían vivido. A la semana de llegar a casa, les llegó un gran paquete por correo. Anastasia había seleccionado juguetes de su colección para regalar a cada uno de los tres niños. (Y dentro de los juguetes había más papeles con su nombre e historia).
¿Descubrirán los nietos de estos que son hoy niños la verdadera historia de Anastasia?
Pablo cogió el Tiovivo del estante, y se cayó al suelo, despanzurrándose. Cuando recogieron los trozos, dentro encontraron un papel muy antiguo doblado. Lo abrieron con mucho cuidado para no romperlo, y vieron como estaba escrito en un alfabeto extraño,
Есте югуете пертенецциó а ла Гран Дуqуеса Анастасиа, Зарина де тодас лас Русиас. Ахора виво ен Суиза, ы си енцуентрас есте папел, подрáс лоцализарме ен ла цаса де мадера qуе хаы а 5 кимометрос дел лаго де Гинебра церца де Уо.
Se quedaron todos asombrados, y Pablo dijo a su padre. ¿Papá, hemos encontrado un mensaje secreto?. Su padre les dijo que creía que estaba escrito en ruso, o en algún otro idioma eslavo, y que sí parecía algo muy antiguo. Pablo volvió a decir ¿Papá, por qué no le dices a Slava que te lo traduzca? (era un señor ruso que hablaba muy bien el español porque había estudiado en Cuba).
Así, fueron a ver a Slava, y les dijo que ese escrito decía que el juguete pertenecía a la Gran Duquesa Anastasia, Zarina de todas las rusias, y que ahora vivía en Suiza. Slava se quedó conmocionado, y muy nervioso. Cuando le preguntaron porqué, les contó que en la época de la
revolución rusa (en 1918), toda la familia del Zar (algo parecida al rey) de Rusia fue asesinada y se dice que sobrevivió sólo Anastasia, una de la hijas de Nicolás II. Desde entonces, se la ha intentado encontrar, pero nunca se ha podido. Ha habido mucha gente que ha dicho que era Anastasia, pero todas eran falsas. Este papel parecía que lo había escrito la auténtica Anastasia. Además, decía cómo encontrarla en Suiza.

Se acercaron y llamaron a una campanita que había en la puerta. Les abrió una señora muy muy mayor, y les dejó entrar a su casa, que estaba llena de juguetes antiguos, muñecas, trenes, coches de hojalata, y ejércitos enteros de soldados de plomo. Le enseñaron a la señora el Tiovivo, el papel y le contaron la historia. La señora les reconoció que sí, que ella era Anastasia, y que se escondió en Suiza para que no la mataran los soviéticos. Les dijo que siempre había vivido como una niña, y coleccionando juguetes. El Tiovivo se lo había mandado a la Bisabuela de los niños, ya que en un viaje que hizo su bisabuelo Enrique, (que era astrónomo) a Suiza en 1940, la había conocido, y le había regalado el Tiovivo para la Abuela de Blanca, Pablo y Gonzalo.
Así la conocieron. Les contó toda la historia de su familia, y les explicó cómo los juguetes habían llenado su vida, ya que siempre había tenido que vivir escondida. Después les invitó a merendar chocolate Suizo, que estaba buenísimo. Siguieron hablando y hablando (y jugando), se hizo de noche y les hizo una cena rusa, luego durmieron allí en cuarto lleno de literas. Todos volvieron a España muy contentos de la aventura que habían vivido. A la semana de llegar a casa, les llegó un gran paquete por correo. Anastasia había seleccionado juguetes de su colección para regalar a cada uno de los tres niños. (Y dentro de los juguetes había más papeles con su nombre e historia).
¿Descubrirán los nietos de estos que son hoy niños la verdadera historia de Anastasia?

